No se cuánto voy a aguantar en este blog sin poner algún tema de Paoletti*, pero, como dije en el posteo inaugural, la idea por ahora es hablar de canciones actuales. Como ¡Que mala suerte!, que de tan actual ni siquiera está en las disquerías (No Es, el disco nuevo de Coiffeur, debería estar saliendo en estos días), y hasta dudo que haya sido tocada en vivo alguna vez, exceptuando esta, que es una performance brillante pero no se si cuenta.
Hubo varios candidatos para ocupar este lugar, el de darle el puntapié inicial a la actividad de Fuerte Y Claro, San Martan, Amoeba, normA, El Mató a un Policía Motorizado entre otros, pero finalmente Coiffeur se ganó ese privilegio por la simple razón de que no se mueve del playlist de mi Winamp desde que lo bajé hace una semana.
¡Qué mala suerte! muestra claros signos de evolución con respecto a las canciones de Primer Corte, su disco anterior. De hecho es mejor que cualquiera de los temas de ese disco. Coiffeur, a diferencia de Leo García, con quien siempre se lo compara, acertó el camino que tenía que seguir, que es el de la canción folk. En ese camino se despojó de la batería electrónica de su debut, que por ser súper minimalista y en algunos casos imperceptible no molestaba pero tampoco aportaba nada, y agregó algunas trompetas y cuerdas que se corresponden mucho más con su sonido de trovador campestre. Muchas veces pasa con este tipo de artistas que cuando quieren aumentar el nivel de producción o agregar instrumentos, lo esencial de su propuesta, lo que los hacía particulares, se pierde un poco. Me vienen a la cabeza el último disco de Juani o el de Flopa, dos músicos que cuando están solos con su guitarra transmiten mucho más que rodeados de una banda en la cual se pierden. Vamos, si te hacés llamar Juani o Flopa, está claro que lo tuyo es la sencillez, la simpleza. Pero ese es otro tema. Con Coiffeur, o al menos con ¡Qué mala suerte!, que es lo único que escuché de No Es por el momento, pasa todo lo contrario: se potencia. Me parece que la clave está en que Coiffeur no armó una banda para su nuevo disco sino que simplemente se permitió agregar algunos instrumentos en donde creía que podían funcionar. Las trompetas, por ejemplo, apenas aparecen durante diez segundos, y las cuerdas únicamente en el estribillo, que en realidad no se si llamar estribillo porque la estructura del tema es tan mutante que quizás no sea correcto, algo que, a decir verdad, tampoco importa. Lo que si importa es que están en la parte “central” del tema, esa que dice tal vez sea cierto/lo que queremos no es lo que hacemos en un crescendo que, gracias a esas cuerdas, se vuelve casi épico. De nuevo, lo bueno de esta canción es que esos instrumentos no están por estar sino que aparecen con cuentagotas, cuando realmente vale la pena.
En definitiva, lo más interesante de ¡Qué mala suerte! es la ausencia de rigidez, esa que permite poner trompetas por diez segundos (¿por qué no?), salirse del patrón estrofa-puente-estribillo a tal punto que me cuesta afirmar que alguna de esas partes exista, cambiar de ritmo todo el tiempo o cantar con la voz más nasal (y más propia) que nunca. La canción fluye de la cabalgata inicial al pseudo-estribillo y de ahí hacia cualquiera de sus partes sin sobresaltos, siempre apoyada en el rasgueo de guitarra de Coiffeur que, oh sorpresa, está lejos de ser un rasgueo convencional. Obviamente, no es casualidad.
*Me volvió a llegar el eterno rumor de que Paoletti vuelve a los escenarios “el año que viene”, pero esta vez además me dijeron cómo forma su banda: el ex-guitarrista de Suárez Gonzalo Córdoba, más Fernando Lamas y Sebastián Mondragón de Estupendo. ¡Además de Paoletti! Alto dream-team. Ojalá el 2007 sea su año en serio.