Diosque – Federico García Calor (bajar)
Lo que me encanta el disco de Diosque es que es muy amable, cortito y al pie (17 temas en media hora) y que tiene ese sonido mitád electrónico mitad guitarrero que es como la mezcla entre el campo y la ciudad, entre la naturaleza y la tecnología. Por eso funciona tan bien en los días de lluvia, o recién levantado, o al atardecer, porque son esos momentos en los que la naturaleza se hace presente y nos recuerda que, a pesar de que vivamos en una ciudad llena de fierros y pavimento, alguna vez el planeta fue virgen. No lo probé aun, pero asumo que también debe funcionar de maravilla en la ruta, en esos pasajes en los que el verde y el gris se juntan y conviven en armonía, demostrando que eso era posible, que no hacía falta cagarla como la cagamos llenando todo de rascacielos, shoppings y multi-cines que te venden pochoclo y te lo cobran como si en lugar de un cereal fuera un diamante. En fin, estoy desvariando.
Estoy desvariando, sí, pero en parte es culpa de Diosque, que desvaría todo el tiempo, que habla de cosas que no parecen tener ningún sentido ni ninguna relación con nada, en un momento pide que lo abracen y a los 10 segundos está diciendo que va a llenar su panza con leche chocolatada, todo de un tirón, sin filtro, tal y como fueron escritos estos párrafos.
Me quedo con Federico García Calor porque me gustan más los temas en los que Diosque canta que los instrumentales. Tiene esa voz parsimoniosa, como si recién se hubiera levantado de la siesta, tiene el ruido de fondo y la guitarra al frente característicos de todo el disco, pero por sobre todas las cosas me quedo con este tema y no con otro porque sobre el final Diosque se confiesa bebedor de tónica con gin, definitivamente la bebida de la temporada.
Por último, me disculpo por el ritmo de actualización de Fuerte Y Claro, que está lejos de ser el que me gustaría, y aprovecho para anunciar que en el corto plazo habrá novedades, con al menos una sección nueva que me parece va a resultar muy interesante.